martes, 7 de enero de 2014

Recuerdos

- No hemos acabado las curas- Le informó el médico de los Maximilian mientras la conducía por un pasillo hasta una sala totalmente blanca.

Mirka se adentró en la habitación y miró al rincón opuesto a la puerta, él estaba allí, naturalmente, por alguna extraña razón no le gustaban las camas, o más bien no sabía si eran seguras, así que no usaba la cómoda cama que habían puesto en la habitación.




La joven contempló el cuerpo desnudo de su hermano, acurrucado en aquella esquina, cubriendose la cara con las manos y respiró hondo antes de encarar la situación. Por alguna extraña razón él siempre era tratable si era ella quien estaba delante, si no.... Bueno Mirka había visto un oso de lejos y Mihael era capaz de exhibir la mísma fuerza.

Pero cada día era una lucha, y luchaban todos juntos. Corvo en el terreno legal y Mirka con el propio Mihael, el resto de las familias de momento solo miraban y ayudaban desde lejos para saber si los Klovar estaban finalmente derrotados.

"No es momento de pensar en esas cosas" se dijo Mirka, él podía sentir si estaba preocupada, así que lo mejor era dejar la mente en blanco.



Como siempre hacía se sentaba a su altura para no parecerle amenazante y esperaba, a veces sucedía en seguida, otras veces tardaba más... Pero extrañamente Mirka nunca perdía la paciencia, simplemente se dedicaba a mirarle y esperaba a que el se acercara.



Mirka estaba segura de que debajo de ese mutismo estaba el hermano que le habían arrebatado, por eso, con paciencia había estado esperando a que poco a poco se fuera abriendo a ella. Sabían tambien que podía hablar, aunque por alguna razón, Mihael de momento prefería no hacerlo, fuera como fuere, tenían que darle tiempo.

A veces intercambiaban miradas y medias sonrisas, Mihael se sentía comodo con ella, habían intentado hacer que Corvo también se acercara, pero Mihael a pesar de que toleraba su presencia, no estaba tranquilo a su lado.


Entonces algo cambiaba sutilmente, una sonrisa por parte de él y Mirka se la devolvía.
-¿Por que no vienes aquí y dejas que te mime un rato?- sonrió ella, pero no hizo ningún gesto más para evitar asustarle- ¿Te duelen mucho hoy las heridas?
Mihael negó y se acercó un poco a ella. Mirka asintió, complacida, habían pasado tan solo dos meses, pero avanzaba a grandes pasos y siempre conversaba con él, por si algún día decidía contestarla, ir tirando poco a poco de su mente.




El calor que despedía el cuerpo de su hermano era reconfortante, también su tamaño, sus manos dubitatívas sobre el vestído y su respiración tranquila y pausada. Mirka sabía que le quería como nunca había querido a nadie ¿estarían repitiendo los mismos pasos que el padre de ambos?

Podía pasar así horas, él tranquilo sobre su regazo y ella cuidando de él, aunque en realidad se sentía absolutamente agotada. Al morir el padre de ambos, el Clan debería recaer sobre Mihael, pero al no estar en condiciones debería seguir la linea hasta el siguiente hombre, bien Mirka se había negado a eso. Así que con ayuda de Corvo gobernaba sobre el Clan de la mejor manera que sabía, se acabó el ser un mero ornamento como lo había sido su madre, ella decidiría y haría.

-Tu pelo es muy suave- dijo ella consciente de que llevaba un largo rato callada- ¿Te gusta que te lo toque?
Como única respuesta, Mihael posó una mano sobre la de ella, para tocar su piel y emitió un suave suspiro de tranquilidad.




 -Eres como un gato enorme- Sonrió ella cuando Mihael se incorporó.
Mihael parecía haberla entendido por que esbozó una nueva sonrisa y se acercó a ella, abrazandola. Parecía mentira lo delicado que podía ser con ella y la fuerza bruta que tenía con otras personas. Como un animal, le encantaba acariciarla y frotar su nariz contra ella, e incluso algunas veces emitía algo parecido a un ronroneo o un gruñido de satisfación.

A un modo básico, él sabía que ya no estaba secuestrado, que estaba a salvo, pero pasaría mucho tiempo hasta que entendiera términos como "libertad". 

-Mi gato grande- Sonrió ella, acariciando su nuca.


Mihael se apartó un poco de su cuello para mirarla a los ojos y apoyó su frente contra la de ella.
-Mirka- Dijo suavemente.
Mirka le miró sorprendida y la sonrisa se hizo más amplia en su rostro, acariciandole con dulzura.
-¿Puedes repetirlo otra vez?- Pidió ella.
-Mirka- Susurró él y despues acercó sus labios a los de ella- Mi Mirka- murmuró antes de besarla.




 ¡Gracias por mirar!





6 comentarios:

  1. Es preciosa la fotohistoria y muy tierna, el pobre Mihael lo mal que lo tuvo que pasar, menos mal que Mirka estaba siempre ahí para cuidarle.

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    1. Tengo ganas de tener a Corvo en casa por que con él podre hacer tanto fotohistorias con Mirka y Mihael como con Pisti y la verdad es que voy teniendo ganitas T^T peeero me gusta lo que he transmitido con la fotohistoria!

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  2. Me ha encantado! tanto las fotos como el texto, es la primera vez que veo una disposición así para una fotohistoria y la verdad es que me ha parecido muy curiosa, y las imágenes muy bonitas todas ^^

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    1. ¡Gracias! :D Acabé haciendo muchas fotos, así que las parecidas las puse en sucesion para que pareciera algo continuado, como cuando Mihael mira a Mirka, aparta la mirad a y despues vuelve a mirarla. Hay otra en este estilo de Mirka y Mihael y despues las demás son más fotohistorias convencionales ^^

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  3. Pues tiene razón Lawixian, muy buena la fotohistoria sobretodo en el sentido de que las fotos están bastante logradas. ¡El sepia le sienta bien a Mihael!

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    1. ¡Gracias! como es algo del pasado quería usar sepia y grises, por que tambien forma parte de una epoca muy oscura para ambos

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